12 May 2021
¿Cuándo acudir a un sexólogo?
Pese a los muchos tabús que todavía existen sobre este tema, la sexualidad es uno de los pilares fundamentales de nuestro bienestar personal y de la vida en pareja. Es saludable pensar en la sexualidad como un aprendizaje diario, pues va cambiando con nosotros a medida que evolucionamos y pasamos por las distintas etapas de nuestra vida. Aunque poder disfrutar de una sexualidad satisfactoria y placentera sea uno de los objetivos más deseados de la mayoría de las personas, la figura del sexólogo sigue siendo poco visitada. Si bien, nadie duda en decir que va al médico cuando le ocurre algo que atañe a su salud, pocos son los que confiesan o incluso se atreven a acudir a estos profesionales cuando identifican algún malestar en su vida sexual. Es hora de derribar falsos mitos y creencias que relacionan los problemas sexuales con una falta de masculinidad o de feminidad.
¿Cuándo acudir a un sexólogo o sexóloga? Cuando detectemos algún problema en nuestra vida sexual, tanto si vivimos en pareja como solos. Si no hablamos mucho con otras personas de estos temas o si nos hemos criado en un ambiente en el que se nos ha explicado poco sobre qué esperar de las relaciones sexuales, puede que te cueste identificar el problema, sin embargo, has de saber que existen muchas señales que te indican que es recomendable acudir a un sexólogo, por ejemplo: si no disfrutas en la cama, si las situaciones íntimas te producen ansiedad o nerviosismo, si te incomoda participar en conversaciones sobre sexo con tus amigas, si notas una pérdida repentina de la libido, si tienes dificultad para conseguir un orgasmo -sobre todo si este hecho resulta un problema para ti-, si notas que existe un desequilibrio en vuestra relación y este afecta a vuestra vida sexual, si te sientes presionada por alcanzar -o por dar- un orgasmo, si sientes que piensas demasiado en el sexo y crees que incluso te puedas estar convirtiendo en una adicta, si has sufrido un trauma sexual en el pasado, si tienes dudas sobre tu sexualidad…
Un buen sexólogo debe ser capaz de cubrir tres campos principales. Por un lado el relativo a la educación, ayudando a informar y resolver todas las dudas de sus pacientes. Por otro, una labor de consejería, sin juzgar, debe saber ofrecer alternativas para mejorar la intimidad en la pareja. Finalmente, se encarga de reasignar alternativas eróticas que ayuden a las parejas a mejorar su vida sexual a través de la terapia. Asimismo un sexólogo debe ayudarnos en la adaptación a los cambios en la sexualidad que se producirán a consecuencia de las diferentes etapas del ciclo vital, como el embarazo, la maternidad, la menopausia, las enfermedades, el envejecimiento…
El objetivo de la terapia sexual es ayudarnos a resolver los síntomas y problemas que nos preocupan y a que adquiramos las herramientas y los recursos necesarios para que podamos afrontarlos. Con el fin de aumentar la satisfacción y calidad de nuestras relaciones sexuales. Por eso, para que funcione bien, es preferible acudir en pareja.
En definitiva, el trabajo del sexólogo consiste en ayudarnos a definir cómo queremos vivir nuestra sexualidad, libre de prejuicios y estereotipos. Asimismo, ayuda a cambiar nuestra visión y nuestra forma de pensar sobre la sexualidad, adaptándola a las necesidades y deseos reales de cada pareja, dejando atrás las inseguridades y los bloqueos que tanto limitan a la hora de disfrutar. También ayuda a aumentar la confianza en nosotros mismos, para que nos sintamos cómodos en nuestra propia piel; trabaja por mejorar la complicidad en la pareja; muestra estrategias para pasar a la acción; anima a explorar la erótica propia para así potenciar la autoestima -fundamental para disfrutar de relaciones sexuales plenas-…
Tanto si tenéis dudas sobre algún aspecto de la sexualidad, como cualquier cuestión que identificáis como un problema, no lo dudes; una llamada a tiempo a tu sexólogo de confianza podrá ahorraros muchos disgustos.
21 Jun 2021
Aceite de onagra: un buen aliado para la fertilidad
El aceite de onagra se extrae de las pequeñas semillas rojas de la planta con el mismo nombre, originaria de Norteamérica. El resultante aceite, que no suele consumirse como alimento o ingrediente para las comidas, sino en pequeñas cápsulas, es muy rico en Omega 6 y tiene fama de ser una verdadera joya para las mujeres; entre sus virtudes para el universo femenino está la de aliviar dolores menstruales, ayudar en el tránsito de la menopausia, mejorar el estado de la piel, y ayudar a mejorar la fertilidad regulando el ciclo menstrual y mejorando la calidad de los óvulos.
Según varios estudios, el de onagra es un aceite que deberíamos tener todas en nuestra casa, pero eso sí, consumirlo con cierto cuidado. Si bien su alto contenido en omega 6 es muy beneficioso, este tiene que estar equilibrado con ácidos omega 3 si no queremos ver que sus efectos se reviertan. Por eso, antes de tomarlo a la ligera es preferible comentarlo con un especialista.
Beneficios del aceite de onagra
Las virtudes que se han atribuido a este tipo de aceite, si bien muchas de ellas se tratan de salud general como, que ayuda a favorecer el tránsito intestinal y a mantener equilibrado el colesterol, así como en la prevención de alergias respiratorias e incluso para pasar las resacas, la mayor parte de ellas están concentradas en la población femenina y en la mejora de todo lo relativo al ciclo menstrual.
El aceite de onagra es un buen aliado para la fertilidad por sus propiedades como regulador hormonal; el equilibrio de las funciones hormonales es fundamental para ovular con normalidad. Los ácidos omega 6, junto con otros esenciales como linolénico y oleico, facilitan la síntesis de las prostaglandinas, que son un conjunto de sustancias de carácter lípídico que se encargan, entre otras cosas, del equilibrio hormonal.
A este aceite también se le han atribuido cualidades de mejora en la calidad de los óvulos. Sus propiedades aportan muchos nutrientes que resultan muy útiles en las primeras fases del ciclo. Asimismo ayuda a reducir los quistes ováricos, alivia los síntomas del síndrome premenstrual, ayuda a la producción de un moco cervical especialmente favorable para que los espermatozoides puedan moverse y sobrevivir dentro de la mujer, maximizando las opciones de que se de la concepción y mejora los problemas asociados con la endometriosis. Además, al favorecer la circulación sanguínea, también es favorable para la fertilidad masculina, pues ayuda especialmente a aquellos hombres con falta de riego en sus órganos reproductores.
Si estamos buscando un embarazo, el aceite de onagra se recomienda tomar únicamente desde la menstruación hasta la ovulación, -desde los días 1 a 14 del ciclo, aproximadamente- ya que no resulta recomendable si estamos embarazadas, pues al favorecer que haya contracciones uterinas resulta muy útil en el momento previo a la concepción, pero una vez hemos conseguido el embarazo, estas contracciones pueden tener el efecto contrario al deseado. En cuanto a la cantidad recomendada, aconsejamos siempre que sea un médico o especialista quien te informe sobre ello, ya que existen muchos factores como la edad, la salud y varias otras condiciones que imposibilitan hablar de una dosis adecuada para toda la población.