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30 Nov 2021

El calendario maya del embarazo

La curiosidad, -que en algunas sociedades se traducía en intereses muy concretos-, por saber si se espera un niño o una niña, es una constante en la historia de la humanidad.

Si bien hoy en día apenas tenemos que esperar unos pocos meses para que se nos revele el gran misterio, -con muy pocas probabilidades de fallo, además-, nuestros antepasados inventaron tablas y otros instrumentos pseudocientíficos con los que creían predecir el sexo del bebé y que la mayoría de las veces se basaban en la observación y la estadística. Con un 50% de probabilidades de acertar, hubo quienes se lanzaron a la creación de sus propios calendarios para adivinar el sexo del bebé, como es el caso de los chinos y los mayas. Si bien ambos calendarios son muy parecidos, -aunque difieren en las correspondencias de casillas- vamos a centrarnos en los de la antigua civilización americana.

La cultura maya fue una civilización precolombina mesoamericana que se desarrolló en el sur de México desde el año 2000 aC y que alcanzó su esplendor entre los años 200 y 900 dC. Ha pasado a la historia por haber desarrollado el único lenguaje escrito conocido en la América precolombina, así como por su arte, arquitectura, sistemas matemáticos y astronómicos y también, aunque quizás en una línea más baja de importancia, por haber creado un sistema de predicción tanto del día en el que las mujeres darían a luz como del sexo que tendría su bebé.

¿Cómo funciona el calendario maya del embarazo?

La historia que ha llegado a nuestros días es que los mayas podían adivinar el día exacto en el que darían a luz haciendo un nudo cada día de gestación. Así, de alguna manera, extraían algunos datos que, de manera estadística, les permitía concretar el día del nacimiento. Parece que la ciencia estadística era la misma que guiaba su tabla para predecir el sexo del bebé.

Ésta, estaba organizada por un lado en el que se establecían todos los meses del año y en el otro, la edad de la madre, -desde 15 a 40 años-. El uso es muy simple, sólo hay que mirar la edad y el mes en el que la madre concibió, en cuya intersección le corresponde un símbolo de mujer o de hombre. Así, por ejemplo, si una mujer de 31 años se queda embarazada en mayo tendrá una niña, pero si lo hace en junio, ya será niño. Esta tabla, no sólo permitía conocer previamente el sexo de los pequeños mayas, sino también, planificar el nacimiento de un niño o una niña dependiendo del mes de búsqueda de la madre.

No sabemos hasta qué punto los mayas confiaban en su calendario del embarazo, aunque con todo lo que conocemos hoy en día sobre fertilidad y concepción, podemos deducir que no hay ninguna ciencia exacta detrás de esta tabla, y que por lo tanto, su fiabilidad deja mucho que desear. Más allá de ser un pasatiempo entretenido, la probabilidad de acertar no deja de ser de un 50%.

Hoy sabemos que son los cromosomas del padre quienes determinan el sexo que tendrá el bebé, ya que, el óvulo siempre tiene cromosoma X (femenino), mientras que el espermatozoide puede llevar un cromosoma X, y por lo tanto el bebé será niña, o Y, del que resultará un varón. Básicamente que sea un espermatozoide con cromosoma X o Y el que alcance el óvulo es una cuestión de azar. Así que, puestos a hacer tablas para adivinar el sexo del bebé, debería ser el hombre el que debiera someterse a dicho test, ¿no os parece?.

By: WOOM Health Salud

20 Oct 2021

Adopción: cuándo y cómo dar ese paso

La maternidad, en toda su grandeza, no consiste únicamente en dar a luz a un bebé. Ser madre -y padre- es mucho más que eso, e incluso, puede saltarse ese paso. Hay muchas razones que pueden llevar a una pareja a decidirse por la adopción; hay quienes toman este camino ante la imposibilidad o dificultad de tener hijos y quienes deciden hacerlo pese a tener todas las capacidades de engendrar y gestar un hijo biológico. ¿Cuándo dar el paso de adoptar? Cuando uno sienta que así es como quiere desarrollar su maternidad y paternidad y que no existe nada en el mundo que desee con más fuerza.

La adopción es una acto jurídico por el que una persona menor de edad pasa a ser hijo o hija de unos padres -o sólo de uno de ellos- que no son sus padres biológicos. La adopción no puede deshacerse pues, a efectos legales, el hijo adoptado es exactamente igual que uno biológico y sus padres tienen los mismos deberes con él, es decir, aquellos que le supone la patria potestad. De la misma manera que los hijos adoptados tienen las mismas obligaciones que tendría con respecto a sus padres biológicos.

Es decir, que la adopción de un niño -independientemente de los motivos que lleve a unos padres a tomar esa decisión- implica asumir las mismas responsabilidades que se deben asumir cuando decidimos traer un hijo al mundo y deben ser conocidas de antemano, pues si no, el proceso de adaptación y la convivencia tanto de los padres como de los niños pueden verse seriamente comprometidos. Además de cubrir sus necesidades vitales un niño debe poder vivir en un hogar armonioso, con padres que lo amen y apoyen y sobre todo, especialmente comprensivos con él o ella. La adopción siempre ha de entenderse como la aceptación de un hijo más, nunca como un acto solidario.

Requisitos para la adopción de un niño en España

Los requisitos para poder adoptar en España son:

  • Haber cumplido 25 años -al menos uno de los miembros de la pareja-,
  • Que el que adoptante tenga más de 14 años que el adoptado y nunca una diferencia de edad superior a 40 años,
  • Que reúna ciertas características psicológicas y económicas y si se trata de una pareja, que hayan convivido juntos al menos durante 2 años. No es necesario que sean matrimonio -se permite la adopción a las parejas de hecho- excepto en el caso de que se trate de una pareja homosexual, en cuyo caso, en nuestro país, si se exige que estén casados.

Tanto para adoptar un niño o una niña en España como en el extranjero existen una serie de trámites por los que hay que pasar. Para hacerlo en nuestro país los padres deben acudir a los Servicios de Protección de Menores de su comunidad y solicitar un certificado de idoneidad. A partir de entonces comienza un proceso de entrevistas y visitas para conocer el domicilio en el que pasaría a vivir el niño o la niña, además de la presentación de numerosos documentos. Asimismo, durante este tiempo hay que realizar un curso de preparación. Una vez superado este proceso, si se concede la idoneidad, se pasa a formar parte de una lista de espera hasta que se le proponga un menor para adoptar. Después de un periodo de acogimiento familiar preadoptivo, si todo va bien, la entidad pública propone la adopción, que tiene que ser aprobada por el juez.

Si se trata de una adopción en el extranjero, lo primero es pedir una solicitud en el organismo que gestione los procesos de adopción en nuestra comunidad. Entonces comienzan un proceso administrativo que llega hasta el país donde se vaya a adoptar y es ahí donde se dictará la resolución, normalmente de carácter judicial, aprobando la adopción. Una vez aprobada, se solicita la inscripción en el Registro Civil Consular en el Consulado español del país de origen del niño o la niña. También puede solicitarse que se expidan visados de reagrupación familiar, que habilitan para vivir en España por un período superior a 90 días, para lo cual el cónsul tiene que comprobar que se cumplen los requisitos necesarios para la adopción.

Adoptar a un niño o una niña requiere de una mayor dosis de comprensión, paciencia, esfuerzo y amor dado que generalmente no conocemos las duras situaciones por las que han pasado estos niños. Muchas veces llegan con verdaderos traumas y desequilibrios emocionales que hay que saber entender. Por ello, antes de tomar esta decisión, se recomienda recibir asesoramiento tanto jurídico como psicológico.

La llegada de un niño o una niña a su nuevo hogar debe ser lo más sano y tranquilo posible, iniciando un acercamiento paulatino, con expresiones de cariño sinceras y graduales, de manera que se vayan incrementando con el tiempo y con los momentos en familia. La “gestación” de un niño adoptado suele ser mucho más larga que la de uno biológico, sin embargo, la alegría y emoción que supone criarlo día a día no es diferente a la de uno biológico; recuerda, la sangre hace parientes, pero el amor hace familias.

By: WOOM Health Salud

20 Oct 2021

¿Las constelaciones familiares condicionan nuestra fertilidad?

Las Constelaciones Familiares son un método terapéutico creado por el filósofo, teólogo y pedagogo Bert Hellinger que ayuda a identificar y solucionar rápidamente diversos problemas que acarreamos debido al peso de nuestros antepasados. El objetivo de una constelación familiar es liberar a las personas de las tensiones y conflictos que suelen venir de las generaciones pasadas y que tienen sus raíces en los acontecimientos de la historia de la familia.

Tomando algunos principios del psicoanálisis, la neurolingüistica y la Gestalt, entre otras disciplinas, las Constelaciones Familiares apuestan por que en una sola sesión salgan a la luz las lealtades invisibles, los desórdenes o los desequilibrios que nos invaden y que están relacionados con nuestros antepasados. Así, una de sus características principales es la rapidez con la que permite identificar y abordar los problemas. Las constelaciones consisten en poner en orden de una forma simbólica nuestros esquemas familiares, lo que permite de una manera consciente sanar el inconsciente, solucionando bloqueos emocionales e “incluso problemas de fertilidad”.

Los defensores de las Constelaciones Familiares afirman que esta terapia puede ayudar a las parejas que están teniendo problemas para concebir un hijo pues les sirve para organizar su lugar dentro de su sistema familiar lo que les permite romper alguna repetición o lealtad invisible que les esté imposibilitando su objetivo de convertirse en “papás”. Así, en los casos de infertilidad debemos revisar si en nuestra historia familiar se han dado casos de abortos; la muerte de alguna madre en el parto;  algún tema pendiente por parte de la mujer con otras mujeres de su familiar, bien porque las rechaza o reniega de ellas de alguna manera así como del hombre con el resto de los varones de su familia; si alguno tiene algún tema vinculado con la vida o la muerte de algún miembro de su familia y no está resuelto…

Para realizar una Constelación de Fertilidad es recomendable trabajar en pareja, aunque también se puede hacer de manera individual. Lo primero que se hace es averiguar todo lo posible sobre la historia familiar para poder así detectar cuáles son los temas que pueden estar dificultando a la pareja su posibilidad de tener descendencia. Una vez realizado este trabajo se comienza a constelar; la terapia propiamente dicha puede hacerse de forma grupal o individual, dependiendo del problema. Cuando es individual se suelen utilizar figuras o muñecos que configuran de manera simbólica todo el universo familiar. La experiencia de la constelación es muy distinta dependiendo de las características o el problema de pretende sanar cada uno.

Pese a los buenos resultados que pueda ofrecer este tipo de terapias, es importante que quede claro que las Constelaciones Familiares no gozan de evidencia científica alguna. Hoy en día no existen estudios rigurosos que avalen su eficacia ni han sido probados bajo ningún protocolo experimental serio; hay quien piensa que sus resultados positivos pueden ser atribuibles a procesos de sugestión y empatía, lo que nos lleva a cuestionarnos si, aunque esa sea la razón, nos sirve para conseguir nuestro sueño de ser padres, bienvenida sea. Sin embargo no resulta ni realista ni recomendable poner todas nuestras esperanzas para lograr un embarazo en este tipo de terapias. Si nos está costando lograr un embarazo, siempre será más recomendable acudir a un especialista en reproducción antes que a un terapeuta de constelaciones familiares, sin embargo, es decisión de cada una y uno buscar la ayuda que considere que le puede ayudar más, especialmente en un plano más emocional.

By: WOOM Health Salud

24 Sep 2021

Factores sociales y culturales que afectan al momento de ser madre

En Europa cada vez se tiene hijos más tarde, hecho que está complicando la natalidad y haciendo que muchas parejas tengan que recurrir a tratamientos de reproducción asistida.

Europa retrasa la edad para ser madre

Llevamos años escuchando esta afirmación, que resuena como un mantra en el cerebro de las mujeres que si bien no están dispuestas a renunciar a su capacidad para contribuir a la continuación de la especie, tampoco lo están de dejar pasar ciertas oportunidades profesionales incompatibles con la maternidad, o de disfrutar de unos años de alegre libertad sin las ataduras que suponen los hijos. No hay una cuestión genética detrás de que las europeas decidan ser madres más tarde ahora que hace unos años, sino un cúmulo de factores sociales, culturales y laborales que han originado un cambio de mentalidad.

Feminismo y siglo XX

Las corrientes de pensamiento feminista y de liberación de la mujer del siglo XX han hecho que la mayoría de las mujeres europeas, y en general las del llamado “mundo desarrollado”, conciban su vida más allá del ámbito doméstico, entendiendo que su papel en la vida no se reduce únicamente al hecho de ser madres.

De esta manera, la tendencia es valorar tener descendencia una vez se haya consolidado una carrera profesional, alcanzado una estabilidad económica y encontrado a la pareja perfecta. Así, en el conjunto de la Unión Europea la edad media para ser madre por primera vez, hoy en día casi supera los 30 años -excepto en España, Italia y Suiza, donde la media se encuentra por encima de la treintena-, datos muy distintos a los de hace 40 años, donde la media española de ser madres por primera vez se encontraba en los 25 años.

El resto del mundo…

Sin embargo, esta tendencia no es igual en todo el mundo. Mientras en Europa y EEUU las madres cada vez son más mayores, en países de América Central como Nicaragua, Panamá, Guatemala, Salvador o la República Dominicana el número de mujeres de entre 15 y 19 años que son madres ocupa un porcentaje realmente alto. Asimismo, independientemente a estas cifras, las mujeres latinas son madres antes que las europeas.

Esta situación obedece fundamentalmente a factores sociales; en general son sociedades más tradicionales, sobretodo respecto al papel que juega la mujer en ella. Esta situación no se da únicamente entre las familias que viven en países iberoamericanos, sino continúan cuando emigran a Europa.

Según el INE

Así, en España, según el INE, en 2016 la edad media a la que las mujeres extranjeras tienen a su primer hijo se sitúa en 29 años, aunque estos datos no reflejan únicamente a la población latina, sino a todos los extranjeros. La inmigración de países de Sudamérica representa el 36,21% por lo que, se puede deducir que las latinas en nuestro país, también son madres más jóvenes.

Hasta el momento, la población latina en España apenas ha alcanzado la tercera generación, por lo que, el futuro dirá si esta comunidad acusa las tendencias demográficas europeas o el peso de sus valores tradicionales seguirán condicionando la edad a la que deciden ser madres. Sin embargo no son las únicas españolas que tienen hijos siendo más jóvenes, para las mujeres de etnia gitana, casarse y tener hijos con veinte años, e incluso menos, forma parte de su realidad.

Factores religiosos

Los factores religiosos o la falta de educación sexual también son determinantes respecto a cuando una mujer se plantea ser madre. Así, en ambientes y sociedades profundamente religiosas y tradicionales la maternidad suele anticiparse a aquellas más laicas, como también lo hace en países cuya educación e información sexual es deficitaria.

En países como la India la edad de maternidad apenas ha variado en las últimas dos décadas y oscila entre los 19 y los 20 años y tanto en muchos países de América Latina o de África se registran la mayor tasa de embarazos en adolescentes.

By: WOOM Health Salud

23 Jul 2021

Bicicleta, una gran opción de ejercicio en la búsqueda de embarazo

La fertilidad está íntimamente relacionada con los hábitos de vida saludables. Una alimentación sana y equilibrada, junto con el ejercicio físico regular son los pilares básicos para gozar de buena salud, algo que repercute de manera directa en la fertilidad. Si eres una de esas personas que nunca ha disfrutado mucho con el ejercicio físico y te encuentras en búsqueda de un embarazo, es recomendable que encuentres una actividad fácil que no te suponga mucho esfuerzo comenzar a practicar, ¿no has pensado en la bicicleta?.

El ciclismo es un deporte de bajo impacto que prácticamente todo el mundo puede realizar, además de uno de los más ponderados entre los profesionales de la salud. Son sobradamente conocidos sus beneficios cardiovasculares a los que hay que añadir, que este resulta un deporte muy completo respecto a la participación de todos los músculos y articulaciones que se ponen en marcha cuando lo realizamos; con sólo media hora de pedaleo se entrenan al máximo los cuádriceps y los glúteos, así como la parte superior del cuerpo -espalda, hombros y pecho- y la parte inferior -nalgas y pantorrillas-. En una hora de bici se queman más de 500 calorías, dependiendo de la inclinación y de la velocidad. Además, la bicicleta no resulta tan dura sobre las articulaciones como correr u otras formas de cardio. Tan sólo son necesarias seis semanas montando en bici a una intensidad baja o moderada, para que la sensación de fatiga disminuya y se incrementen los niveles de energía.

Beneficios psicológicos en la búsqueda del embarazo

Hasta ahí los beneficios para el cuerpo -que no están nada mal -pero es que además, están los psicológicos, que cuando se anda en búsqueda de un embarazo, no es baladí. Buscar actividades que nos hagan sentir bien y nos ofrezcan un rato de esparcimiento y sano disfrute emocional es fundamental en estos momentos de la vida, y la bici es el vehículo ideal para ello. Por un lado consigue que el cerebro se oxigene más lo que permite pensar con más facilidad; cuando se hace bicicleta el cuerpo segrega hormonas que te hacen sentir mejor y que pueden llegar a ser adictivas, -una sana adicción a los beneficios de montar en bici, que no está nada mal-. Hay varios estudios que afirman que aquellos que montan en bicicleta regularmente sufren menos enfermedades psicológicas y depresiones, desprendiéndose de estos que pedalear es uno de los mejores antidepresivos naturales que existen. Además, hay varios estudios que confirman que la gente que monta en bicicleta es vista por los demás como más atractiva y que, al mejorar el flujo sanguíneo también mejora la libido, con lo que, tu vida sexual se verá también beneficiada…

Si estás valorando empezar a montar en bici, lo primero que debes hacer -si no lo tienes aún- es comprarte una bici. Dependiendo del tipo de ejercicio que quieras hacer con ella tendrás que gastarte más o menos dinero; generalmente cuanto más pesada sea la bici menos dinero costará, así, si lo que quieres es montar por asfalto, ir al trabajo en bici o pasear por un camino sencillo, el peso puede que no te importe mucho, pero si, te estás planteando hacer un viaje largo, salir al campo o tenerte que subir un quinto sin ascensor para guardar la bici, valorarás mucho su peso. Es interesante que lleves ropa adecuada, no está de más invertir en algunas prendas específicas como pantalones elásticos cortos acolchados, unos buenos guantes y un casco cómodo, todo esto contribuirá más al disfrute de montar en bici.

Cuando salgas en la bici es preferible que estés preparada para cualquier circunstancia adversa que puedas sufrir, por ello, no está de más llevar un kit de parches para arreglar un pinchazo, una bomba de aire para inflar el neumático, tu identificación, teléfono móvil, tarjeta de crédito y algo de dinero en metálico en caso de emergencia. Lleva también agua o algún otro líquido refrescante.

Los beneficios de montar en bici empiezan a notarse con los primeros 20 minutos de pedaleo, sin embargo, lo ideal es encontrar, al menos, tres huecos por semana para pedalear de 45 a 60 minutos, o simplemente montar en bici tan a menudo como puedas.

By: WOOM Health Salud

23 Jul 2021

10 consejos para una búsqueda de embarazo larga

Aunque es más habitual de los que pensamos, pocas parejas están preparadas para afrontar una búsqueda del embarazo larga. En la época del aquí y el ahora, las esperas no es algo que llevemos bien.

Si a eso le sumamos que normalmente nadie nos cuenta cuánto tiempo llevan buscando un bebé, sino que solemos enterarnos de la noticia de repente, y que son, precisamente aquellos que han tardado poco, los que más confiesan lo poco que han tardado, cuando vemos pasar los meses sin que la amiga menstruación deje de venir de visita, nos sentimos bichos raros y no podemos evitar lanzar un grito desesperado de, “¡¿por qué nosotros?!”.

10 consejos a los que agarrarse

Te vendrán bien cuando creas que este camino se te está haciendo demasiado largo y cuando tu gps particular, parece no encontrar el final.

1.- Deja de pensar que esto sólo te pasa a ti. Esta sensación de falsa exclusividad muchas veces se traduce en sentirse menos hombre o menos mujer por el hecho de que nos cuesta tener hijos. Si antes de tenerlos -e incluso de planteártelo siquiera- no creías que tu feminidad o su masculinidad dependiera de la paternidad y la maternidad, no conviertas este momento en cuestionar estos conceptos, que nada tienen que ver con lo que uno tarda o deja de tardar en lograr un embarazo.

2.- Si tus amigos ya están teniendo hijos y sus conversaciones giran en exceso en conversaciones sobre dar el pecho, cambiar pañales o su -”sorprendente”- falta de sueño, seguramente te haga sentir incómoda y triste. No dejes a tus amigos de lado, entiende que para ellos es importante hablar de esas cosas -como lo será para ti cuando tengas a tu bebé entre los brazos- pero procura quedar para cosas concretas, como ir a conciertos, exposiciones, ver una película… algo sobre lo que poder hablar más allá de sus quehaceres maternales. Desarrolla la comprensión y la paciencia, pero no te quedes sola.

3.- Si notas que se te hace muy muy cuesta arriba y que esto está poniendo en jaque tu relación de pareja e incluso tu estabilidad emocional, no lo dudes, busca ayuda. Haz terapia o únete a grupos de personas que están pasando por tu misma situación… lo que sea, la ayuda psicológica se inventó para estas cosas.

4.- Cuídate, realiza planes exóticos, divertidos, locos… permítete un tiempo para pensar sólo en ti o en vosotros. Ve al cine, medita, lee libros que no tengan nada que ver con la maternidad, baila y ve a conciertos, haz deporte, estudia por gusto… la vida es un conjunto de muchas cosas, dale espacio a todas aquellas que te permitan no tener como único pensamiento lo mucho que se está alargando vuestra búsqueda del embarazo.

5.- “No podré lograrlo nunca”, “todo esto es por mi culpa”, “mírala, qué feliz va ella con su barrigón”, “seguro que todo el mundo siente pena por nosotros, porque todos saben que nos está costando tener hijos…” esa vocecita interior negativa como ninguna, que se alimenta de tus miedos y momento bajos, no te hace ningún bien. Contrólala, ríete de ella, cuestiónala, pero no te la creas.

6.- Se realista. Hasta un año de búsqueda -siendo menores de 35 años- se considera normal y no tiene por qué haber ningún problema que dificulte la concepción. Pero, si veis que ese tiempo pasa, tened preparado un plan B. Si decidís someteros a un tratamiento de fertilidad, consultad todo lo necesario hasta dar con el profesional adecuado.

7.- Fuera dramatismo. La vida es así, hay cosas que nos salen a la primera y otras que nos cuestan más. Afortunadamente en el siglo XXI hay soluciones para casi todos los problemas, y para los de fertilidad, en concreto, hay muchas soluciones. Pensar con optimismo y con los pies en la tierra, nos ayudará a tomar buenas decisiones.

8.- Si has decidido comunicarle a tu familia que estáis buscando un bebé, en lugar de enfadarte y tomarte a mal sus intentos de ánimos y consejos -que pueden llegar a ser más estresantes que calmantes- cambia la forma de verlo. Sabes que lo hacen porque te quieren, y que toda esa insistencia, seguramente mal llevada, es sólo su forma de decirte que se preocupan por ti y desean lo mismo que tu. La familia es muchas veces complicada, insistente y, si, también cargante, pero te quieren y quieren lo mejor para vosotros, así que, sonríe, comparte la información que sientas que quieres compartir y agradece la ayuda y los consejos. Pero también, si alguno de esos consejos o insistencias te hacen daño, no te cortes en decirlo.

9.- Pon en práctica la resilencia, es decir, la capacidad que tenemos todos los seres humanos de asumir con flexibilidad situación límites y sobreponernos a ellas. Gracias a la resilencia no sólo somos capaces de afrontar las crisis, sino también de salir fortalecidos de ellas. La resilencia, si bien no es algo innato, si es algo que todos podemos desarrollar en nuestra vida, así que ya sabes “be resilente, my friend”.

Y, finalmente compréndete; sentir frustración, ira, tristeza… es normal e incluso saludable. Comparte estos sentimientos con tu pareja, seguramente él también necesita compartir los suyos. Acéptate y acepta tu situación, pero eso sí, no pierdas la esperanza, todos sabemos que eso siempre, es lo último que se pierde.

By: WOOM Health Salud
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