Frente a un cáncer de testículo es necesario plantearse la preservación de la fertilidad (congelación de espermatozoides), dado que afecta, sobre todo, a varones entre 20 y 34 años.
Existen diferentes tipos de cáncer de testículo derivados de los diferentes tipos de células que los generan. Las alteraciones en las células germinales, que son las que producen los espermatozoides, son responsables de un 90% de los casos de cáncer de testículo. Menos frecuentes, son los tumores producidos por las células que forman parte de los tejidos de soporte y productores de hormonas de los testículos, células de Leydig y células de Sertoli, que suelen producir tumores benignos y raramente cáncer. También puede ocurrir, que se produzca un cáncer en otro órgano que no es el testículo (linfoma, melanoma, cáncer de próstata, riñón…) pero que migre a los testículos, dañándolos.
1. ¿Qué causa el cáncer de testículo?
No se sabe qué causa exactamente el cáncer de testículo. En algunos casos se han visto alteraciones en ciertos genes (oncogenes) que hacen que las células se dividan sin control. En otros casos, la alteración de los genes que desaceleran la división de las células, o provocan su muerte (genes supresores de tumores), resulta en una supervivencia prolongada de esas células y también en su división sin control. En ambos casos, se puede generar un cáncer de testículo.
Adicionalmente, en muchos de los cánceres de testículo, se encuentran células con una copia de más de una zona del cromosoma 12.
2. ¿Cuáles son los factores de riesgo que favorecen la aparición del cáncer de testículo?
Los científicos han encontrado pocos factores de riesgo que favorezcan el cáncer de testículos. Pero algunos de ellos son:
- Antecedentes familiares: aunque la mayoría de los casos aparecen en varones que no tienen familiares con cáncer de testículo, el tener un hermano o padre con cáncer de testículo, hace más probable que aparezca en otro varón de la familia. También los varones que padecen síndrome de Klinefelter (con un cromosoma X de más), tienen más riesgo de padecer cáncer de testículo.
- Edad: la mayor probabilidad de padecer este cáncer es entre los 20 y 34 años. Aunque se ha diagnosticado cáncer de testículo en bebés y ancianos.
- Raza: los varones de raza blanca tienen hasta 4 veces más probabilidades de padecer cáncer de testículo que los asiáticos y africanos.
- Cáncer en el otro testículo: alrededor de un 4% de los pacientes que padecieron y se curaron de un cáncer de testículo, lo padecerán en el otro testículo.
- Criptorquidia: ocurre cuando el testículo no ha descendido de la cavidad abdominal al escroto (bolsa donde se localizan los testículos). Los testículos suelen descender al escroto antes del nacimiento, pero en un 3% de los casos, no lo hacen. Si al año de vida del varón, no han descendido, hay pocas posibilidades de que desciendan por sí solos. En el caso de que el varón desarrolle cáncer testicular, aparecerá en el 75% de los casos en el testículo que no descendió. Al haber un 25% de los casos en que aparece en el testículo que sí descendió, algunos científicos postulan que la criptoquidia en sí no favorece el cáncer testicular, sino que debe haber algún otro factor que favorezca el cáncer y la criptoquidia.
- Infección por VIH: se ha demostrado que los varones que padecen infección por VIH, tienen más riesgo de desarrollar cáncer de testículo. No se ha visto relación entre otras infecciones y un aumento del riesgo de desarrollar este tipo de cáncer.
3. ¿Se puede prevenir el cáncer de testículo?
Dado que la mayoría de los factores de riesgo no se pueden modificar, es complicado prevenir el cáncer de testículo.
4. ¿Qué síntomas tiene el cáncer de testículo?
La mayoría de las veces, se puede observar un abultamiento en el testículo o un aumento de tamaño. Otras, pasa desapercibido. Por ello es muy importante que, en consultas médicas de rutina, se exploren los testículos, o que el varón haga una autoexploración mensual de sus testículos.
5. ¿Cómo se realiza una autoexploración de los testículos?
Lo más recomendable es hacerla después del baño o la ducha. Hay que ubicar el testículo entre los pulgares y dedos de las dos manos y rodarlo, apretándolo suavemente para sentir cualquier abultamiento, cambio de tamaño o dolor inusual.
Hay que tener en cuenta que hay situaciones normales, como que un testículo sea más grande que otro o que cuelgue más. Por eso es importante hacer estos autoexámenes periódicamente, para poder observar cambios. Además, existen cambios en los testículos que se deben a otras patologías que no son cáncer, como por ejemplo el hidrocele (acumulación de líquido en el testículo), o varicocele (dilatación de las venas del testículo).
6. ¿Cómo se trata el cáncer de testículo?
Dependiendo del tipo de cáncer de testículo y su estadío, el tratamiento de elección será diferente. Generalmente, se trata con cirugía, radioterapia, quimioterapia, o el uso conjunto de ellas.
7. ¿Qué pronóstico tiene un varón con cáncer testicular?
El pronóstico es muy bueno. Los varones con cáncer de testículo tienen una tasa de supervivencia a los 5 años de entre el 73% (si el cáncer ser propagó fuera del testículo) y el 99% (si se detectó antes de que se propagase fuera del testículo). Muchos viven más de 5 años y otros se curan totalmente.
8. ¿Se pueden mantener relaciones sexuales con cáncer de testículo?
Sí, el cáncer de testículo por sí mismo no es una razón por la cual no se puedan mantener relaciones sexuales.Pero, el tratamiento para el cáncer de testículo puede hacer que el paciente no se sienta suficientemente bien para tener relaciones sexuales.
Por otro lado, hay que tener en cuenta que, debido al tratamiento, el paciente puede tener el sistema inmune disminuido y es más propenso a padecer infecciones, por lo que deberá tener especial cuidado.
9. ¿Se pueden tener hijos con cáncer de testículo?
Sí. Pero en ocasiones el cáncer se asocia a una disminución de la cantidad y calidad de los espermatozoides, por lo que el varón, podría tener problemas de fertilidad. El tratamiento con quimioterapia o radioterapia contraindica el embarazo, ya que se puede dañar el material genético de los espermatozoides, y esto producir más abortos, no embarazos o alteraciones en el feto. Por ello se recomienda que durante el tratamiento y hasta pasado un tiempo, se use preservativo.
10. ¿El cáncer de testículo, o su tratamiento, producen infertilidad? ¿Cómo preservar la fertilidad?
En un alto porcentaje de los casos, la infertilidad es un efecto secundario que se produce por el propio cáncer o por su tratamiento. Es frecuente que disminuya o se produzca la ausencia total de espermatozoides en el eyaculado. Esto puede ser temporal o persistente. Además, aunque existan espermatozoides, el tratamiento con quimioterapia o radioterapia, puede haber dañado el ADN de los espermatozoides (fragmentación de ADN en espermatozoides). Esta fragmentación, puede producir más abortos, fallos de implantación y no embarazos.
Por ello es fundamental congelar semen en cuanto se tiene constancia del cáncer. Es un procedimiento sencillo y rápido que consigue preservar la fertilidad del varón y que hace posible que procree después de la curación de su cáncer. Así, cuando el varón busca embarazo, la recomendación es utilizar el semen congelado (antes de la quimioterapia), para evitar usar espermatozoides que provengan de células germinales que hayan estado en contacto con sustancias nocivas necesarias para el tratamiento.
Si tienes cualquier duda respecto la cantidad y calidad de tus espermatozoides, o quieres informarte sobre la congelación de semen, no dudes en pedir cita, sin compromiso, para una primera consulta gratuita. Puedes pedir cita a través de nuestra web o en el teléfono 91 740 16 90, ¡estaremos encantados de poder ayudarte!
4 Oct 2022
Calcio, ¿por qué es tan importante durante el embarazo?
Durante el embarazo, las necesidades nutricionales del feto, convierten en un asunto primordial la correcta alimentación de la madre, ya que de ello depende que el bebé obtenga los nutrientes necesarios para su correcto desarrollo. Entre las vitaminas y minerales necesarios para la gestación, el calcio se erige como uno de los pilares fundamentales para sostener un embarazo y un bebé saludables.
La OMS habla
Respecto a este tema, la Organización Mundial de la Salud es clara: la suplementación con calcio reduce el riesgo de hipertensión y preeclampsia durante el embarazo. Además, resulta imprescindible para que el feto pueda desarrollar unos huesos y dientes fuertes, además de ayudar en el desarrollo de su corazón, nervios, músculos y capacidad de coagulación.
Si bien el consumo de calcio debe ser constante a lo largo de toda la vida, puesto que es un nutriente que resulta esencial para los procesos básicos del organismo, a lo largo de la gestación la mujer sufre cambios en la metabolización del calcio, como el aumento de su absorción intestinal para facilitar el aporte de calcio de la madre al feto, que le obligan a incrementar la ingesta de este mineral.
Por esto, y porque si al bebé no le llega el calcio necesario lo toma de las reservas de la madre pudiendo ocasionar una descalcificación de los huesos -que podría a su vez desembocar en osteoporosis– esta debe aumentar los aportes de calcio de su dieta para garantizar las demandas del bebé.
Variaciones en la cantidad
Dependiendo de la fuente que consultemos, la ingesta diaria de calcio recomendada durante el embarazo varía bastante; así, según la OMS debería ser de 1200 mg/día, según la Guía para la prevención de defectos congénitos, de 1300 mg/día y otras recomendaciones reducen la dosis a 900 mg/día. Si nuestras reservas de calcio son correctas, seguramente bastará con aumentar el equivalente a dos vasos de leche -o un vaso de leche y dos yogures- al día.
Sin embargo, para aquellas embarazadas cuya dieta previa o durante la gestación es baja en calcio, o tienen un alto riesgo de hipertensión o preeclampsia, si se recomienda la suplementación de este mineral hasta alcanzar los requerimientos propuestos. Asimismo, la OMS recomienda que esta suplementación vaya acompañada siempre de suplementos de vitamina D y de asesoramiento para promover unos hábitos alimentarios adecuados.
Calcio no solo en los lácteos
Además de en los productos lácteos como leche, yogurt o queso, el calcio también se encuentra en otros alimentos; así, el tofu, los frutos secos, el salmón, las sardinas, los nabos, la yema de huevo, los vegetales de hojas verdes, el pan, las legumbres o las semillas de sésamo también son fuentes ricas en calcio.
Asimismo es importante saber que no sólo es importante comer alimentos ricos en calcio, sino también crear unas buenas condiciones para que nuestro cuerpo lo asimile y lo utilice de la mejor forma posible. Así, mezclar alimentos ricos en calcio con otros ricos en ácido fólico -como leche con cereales integrales- lo que hace es reducir la absorción del mineral en el intestino.
Algo que también pasa con el hierro, pero a la inversa, en este caso, es el calcio el que inhibe la absorción del hierro. Además, para que el cuerpo absorba correctamente calcio es necesario tener unos niveles adecuados de vitamina D así como prestar atención a los alimentos precocinados y evitarlos lo máximo posible, ya que, entre sus muchos perjuicios uno de ellos es que contienen aditivos llamados polifosfatos que también dificultan la absorción del calcio.