11 Abr 2021
¿Cómo afecta el DIU a la capacidad de lograr un embarazo?
El DIU es un dispositivo intrauterino en forma de T que lo coloca el ginecólogo dentro del útero y que tiene una eficacia como anticonceptivo del 99%. Es uno de los métodos más elegidos por las mujeres de medio mundo, dada su alta efectividad y sus pocos efectos secundarios; las estadísticas nos cuentan que es el preferido por las féminas chinas e indias, no tanto así por las españolas, cuyo porcentaje de usuarias en edad fértil es apenas del 7%. Si eres una de ese 7% y quieres saber cómo afecta a tu capacidad de quedarte embarazada una vez decidas quitártelo, tranquila, ya te anticipamos que, si no hay complicaciones, tu fertilidad se verá restablecida igual que estaba antes de colocarte el DIU en cuanto decidas deshacerte de él.
Cuando una mujer decide usar un DIU como método anticonceptivo es porque tiene claro que no quiere quedarse embarazada a medio y largo plazo, pues el DIU puede permanecer dentro del cuerpo femenino entre 5 y 10 años. Es importante recordar que este método sólo protege contra la fecundación del óvulo, no así contra las enfermedades de transmisión sexual, por lo que, si tenemos diferentes parejas sexuales, es muy recomendable usar también el preservativo.
Existen dos tipos de DIU: de cobre y hormonal. En ambos casos, el dispositivo impide que el esperma conquiste el óvulo. Los de cobre utilizan el efecto espermicida de ese metal para anular la capacidad del esperma, sin afectar en ningún momento a la función ovulatoria, mientras que los hormonales, liberan de forma constante y regular progestina, una hormona que espesa el moco cervical y adelgaza el endometrio, impidiendo así la entrada del esperma, estos últimos también pueden inhibir la ovulación en un 20% de los ciclos.
Si estamos buscando un embarazo tendremos que ir al ginecólogo para que nos quite el DIU. Este es un proceso relativamente simple, no obstante, debemos prepararnos para acostumbrarnos de nuevo y tomar las medidas necesarias para que la extracción se realice sin problemas. Es posible que durante los primeros días notemos molestias o pequeños cólicos, pero estos deberán desaparecer a los pocos días, si no lo hacen, debemos consultarlo con el ginecólogo. También es posible que, al principio, tengamos periodos irregulares. Sin embargo, una vez retirado el DIU, las posibilidades de lograr un embarazo se restituyen al momento. Si, antes de insertarse el dispositivo había algún problema relacionado con la baja fertilidad; periodos irregulares, amenorrea, anormalidades con los órganos sexuales internos, obstrucción de trompas de falopio… estos problemas seguirán ahí, dificultando el embarazo.
Mientras no haya problemas previos de fertilidad, una vez decidas quitártelo, la barrera protectora anti espermatozoides desaparece, y por lo tanto, sus posibilidades de fecundar tu óvulo también. Durante las primeras semanas el ciclo debe regularizarse de nuevo, por lo que, para incrementar las posibilidades de lograr el embarazo, es recomendable esperar entre 60 y 90 días para lograr una eficacia mayor.
En cuanto a su posible lado oscuro, existe una opinión bastante controvertida que afirma que la fertilidad puede verse afectada por el uso del DIU mediante la llamada enfermedad inflamatoria pélvica o perforación uterina, que en casos extremos, podría causar esterilidad e incluso histerectomía. Existe una polémica sobre el papel del DIU en esta enfermedad, que, en cualquier caso, únicamente se restringe a las tres primeras semanas de inserción, la presencia permanente del DIU no parece predisponer a la mujer a padecer una EIP. Sin embargo, la OMS recomienda que, ante un episodio de enfermedad inflamatoria pélvica, no se utilice el DIU como anticonceptivo.
11 Abr 2021
La virginidad y el himen: mitos y verdades
La virginidad es uno de los temas que más interesa a los adolescentes, para quienes el despertar del sexo, los cambios hormonales y la sexualidad se vuelven asuntos primordiales y protagonistas en esa etapa de la vida. El himen se convierte en una parte de nuestro cuerpo que despierta mucha curiosidad, dada su condición de salvaguarda de este fundamental paso en la vida de las jóvenes, que es la pérdida de la virginidad. Si a esto le sumamos las múltiples maneras en las que la virginidad se ha tratado desde los distintos patrones culturales, ideológicos, geográficos e históricos, nos encontramos con quizá, la membrana que atesora más tabúes y mitos de todo nuestro cuerpo.
La virginidad femenina y sus mitos
Desde tiempos inmemoriales, e incluso en la actualidad, la preservación del himen de la mujer se ha asociado a la castidad y la virginidad. Esta preservación del himen, además, también está rodeada de mitos y atavismos donde abundan las falsas interpretaciones y numerosas percepciones incorrectas. El estudio Virginity testing: a systematic review publicado en Reproductive Health, recoge las principales investigaciones médicas sobre el himen y la virginidad desde la década de los sesenta y sus conclusiones son taxativas: ninguna de las teorías tradicionales se corresponden con la realidad. Repasemos los mitos más comunes sobre la virginidad femenina y el hímen las más escuchadas:
– El himen es la prueba de la virginidad.
El himen es una membrana que cubre parcialmente la entrada de la vagina y que posee unos orificios por los cuales salen al exterior tanto las secreciones vaginales como el flujo de la menstruación. La forma del himen va cambiando en el transcurso del desarrollo de las niñas y, al igual que con otras partes del cuerpo, pueden existir diferencias entre el himen de una niña u otra. Si una mujer no tiene himen puede deberse a varias cosas, no exclusivamente a haber tenido relaciones sexuales. Puede darse el caso, muy extraño, pero posible, de que se nazca sin himen, pero también, puede variar su tamaño y abertura por la tensión de los músculos que lo rodean, la posición adoptada por la chica para el examen, la técnica empleada para el examen o puede romperse debido a una caída, a un movimiento brusco, a una masturbación u a otras causas. Por todo ello, los expertos consideran que el tamaño de la abertura del himen no es un criterio para negar o afirmar que haya habido penetración. Al igual que el hecho de haber mantenido relaciones sexuales no conlleva que siempre el himen se rompa; cuando este tejido es especialmente elástico, puede necesitar varias relaciones sexuales antes de romperse. Excepcionalmente hay mujeres que nacen con lo que se llama “himen imperforado”, cuando la membrana cubre totalmente y es muy rígida, y ni siquiera permite la salida del flujo menstrual ( de la regla) en este caso sí que hay que operarlo, abriéndolo para permitir la salida de la sangre y secreciones.
– Debes sangrar y sentir dolor en tu primera relación sexual.
Este es otro mito sobre la virginidad Esta es otra de esas teorías que no atienden a la realidad. El sangrado de la primera relación no es un signo de virginidad; si hay una buena lubricación en el previo no tiene porqué haber sangrado ni dolor. Puede ser que la primera vez duela, pero es un mito asegurar que siempre debe ser así. La idea de dolor se asocia a la rotura del himen, pero esta es una membrana tan fina que generalmente no se nota al romperse. Como hemos aclarado anteriormente hay muchos tipos de himen, cuando estos son más rígidos si podría ocasionar alguna molestia al romperse, pero lo habitual es que el dolor que pueda sentirse sea fruto de los nervios, que pueden no permitir que el cuerpo se relaje o incluso de una mala postura.
– La pérdida de la virginidad no es algo que se puede observar a simple vista.
Ni ensanchamiento de caderas, ni arqueo de piernas; el sexo no provoca ningún tipo de cambio físico en la mujer, por lo que, no es posible saber si una mujer ha tenido sexo mirando su estructura física.
– La virginidad no se recupera.
Las creencias y mitos sobre la importancia de la preservación del himen son tan fuertes y arraigadas que incluso se han desarrollado técnicas de cirugía reconstructiva destinadas a la reparación del himen e incluso productos que simulen un himen artificial. Aunque un cirujano plástico realice una himenoplastia (reconstrucción del himen mediante puntos de sutura) o te coloques un himen artificial, nada de eso significa que se vuelves a ser virgen.
La pérdida de la virginidad es un momento en la vida de la mujer que debe tomarse con responsabilidad y, sobre todo, de mutuo acuerdo en la pareja, no hay nada ni de malo ni de bueno en ello. Tanto la reconstrucción del himen como el himen artificial son dos procedimientos que pueden tener implicaciones negativas para la mujer y que no se aconsejan en modo alguno.