20 Oct 2021
Adopción: cuándo y cómo dar ese paso
La maternidad, en toda su grandeza, no consiste únicamente en dar a luz a un bebé. Ser madre -y padre- es mucho más que eso, e incluso, puede saltarse ese paso. Hay muchas razones que pueden llevar a una pareja a decidirse por la adopción; hay quienes toman este camino ante la imposibilidad o dificultad de tener hijos y quienes deciden hacerlo pese a tener todas las capacidades de engendrar y gestar un hijo biológico. ¿Cuándo dar el paso de adoptar? Cuando uno sienta que así es como quiere desarrollar su maternidad y paternidad y que no existe nada en el mundo que desee con más fuerza.
La adopción es una acto jurídico por el que una persona menor de edad pasa a ser hijo o hija de unos padres -o sólo de uno de ellos- que no son sus padres biológicos. La adopción no puede deshacerse pues, a efectos legales, el hijo adoptado es exactamente igual que uno biológico y sus padres tienen los mismos deberes con él, es decir, aquellos que le supone la patria potestad. De la misma manera que los hijos adoptados tienen las mismas obligaciones que tendría con respecto a sus padres biológicos.
Es decir, que la adopción de un niño -independientemente de los motivos que lleve a unos padres a tomar esa decisión- implica asumir las mismas responsabilidades que se deben asumir cuando decidimos traer un hijo al mundo y deben ser conocidas de antemano, pues si no, el proceso de adaptación y la convivencia tanto de los padres como de los niños pueden verse seriamente comprometidos. Además de cubrir sus necesidades vitales un niño debe poder vivir en un hogar armonioso, con padres que lo amen y apoyen y sobre todo, especialmente comprensivos con él o ella. La adopción siempre ha de entenderse como la aceptación de un hijo más, nunca como un acto solidario.
Requisitos para la adopción de un niño en España
Los requisitos para poder adoptar en España son:
- Haber cumplido 25 años -al menos uno de los miembros de la pareja-,
- Que el que adoptante tenga más de 14 años que el adoptado y nunca una diferencia de edad superior a 40 años,
- Que reúna ciertas características psicológicas y económicas y si se trata de una pareja, que hayan convivido juntos al menos durante 2 años. No es necesario que sean matrimonio -se permite la adopción a las parejas de hecho- excepto en el caso de que se trate de una pareja homosexual, en cuyo caso, en nuestro país, si se exige que estén casados.
Tanto para adoptar un niño o una niña en España como en el extranjero existen una serie de trámites por los que hay que pasar. Para hacerlo en nuestro país los padres deben acudir a los Servicios de Protección de Menores de su comunidad y solicitar un certificado de idoneidad. A partir de entonces comienza un proceso de entrevistas y visitas para conocer el domicilio en el que pasaría a vivir el niño o la niña, además de la presentación de numerosos documentos. Asimismo, durante este tiempo hay que realizar un curso de preparación. Una vez superado este proceso, si se concede la idoneidad, se pasa a formar parte de una lista de espera hasta que se le proponga un menor para adoptar. Después de un periodo de acogimiento familiar preadoptivo, si todo va bien, la entidad pública propone la adopción, que tiene que ser aprobada por el juez.
Si se trata de una adopción en el extranjero, lo primero es pedir una solicitud en el organismo que gestione los procesos de adopción en nuestra comunidad. Entonces comienzan un proceso administrativo que llega hasta el país donde se vaya a adoptar y es ahí donde se dictará la resolución, normalmente de carácter judicial, aprobando la adopción. Una vez aprobada, se solicita la inscripción en el Registro Civil Consular en el Consulado español del país de origen del niño o la niña. También puede solicitarse que se expidan visados de reagrupación familiar, que habilitan para vivir en España por un período superior a 90 días, para lo cual el cónsul tiene que comprobar que se cumplen los requisitos necesarios para la adopción.
Adoptar a un niño o una niña requiere de una mayor dosis de comprensión, paciencia, esfuerzo y amor dado que generalmente no conocemos las duras situaciones por las que han pasado estos niños. Muchas veces llegan con verdaderos traumas y desequilibrios emocionales que hay que saber entender. Por ello, antes de tomar esta decisión, se recomienda recibir asesoramiento tanto jurídico como psicológico.
La llegada de un niño o una niña a su nuevo hogar debe ser lo más sano y tranquilo posible, iniciando un acercamiento paulatino, con expresiones de cariño sinceras y graduales, de manera que se vayan incrementando con el tiempo y con los momentos en familia. La “gestación” de un niño adoptado suele ser mucho más larga que la de uno biológico, sin embargo, la alegría y emoción que supone criarlo día a día no es diferente a la de uno biológico; recuerda, la sangre hace parientes, pero el amor hace familias.
30 Nov 2021
El calendario maya del embarazo
La curiosidad, -que en algunas sociedades se traducía en intereses muy concretos-, por saber si se espera un niño o una niña, es una constante en la historia de la humanidad.
Si bien hoy en día apenas tenemos que esperar unos pocos meses para que se nos revele el gran misterio, -con muy pocas probabilidades de fallo, además-, nuestros antepasados inventaron tablas y otros instrumentos pseudocientíficos con los que creían predecir el sexo del bebé y que la mayoría de las veces se basaban en la observación y la estadística. Con un 50% de probabilidades de acertar, hubo quienes se lanzaron a la creación de sus propios calendarios para adivinar el sexo del bebé, como es el caso de los chinos y los mayas. Si bien ambos calendarios son muy parecidos, -aunque difieren en las correspondencias de casillas- vamos a centrarnos en los de la antigua civilización americana.
La cultura maya fue una civilización precolombina mesoamericana que se desarrolló en el sur de México desde el año 2000 aC y que alcanzó su esplendor entre los años 200 y 900 dC. Ha pasado a la historia por haber desarrollado el único lenguaje escrito conocido en la América precolombina, así como por su arte, arquitectura, sistemas matemáticos y astronómicos y también, aunque quizás en una línea más baja de importancia, por haber creado un sistema de predicción tanto del día en el que las mujeres darían a luz como del sexo que tendría su bebé.
¿Cómo funciona el calendario maya del embarazo?
La historia que ha llegado a nuestros días es que los mayas podían adivinar el día exacto en el que darían a luz haciendo un nudo cada día de gestación. Así, de alguna manera, extraían algunos datos que, de manera estadística, les permitía concretar el día del nacimiento. Parece que la ciencia estadística era la misma que guiaba su tabla para predecir el sexo del bebé.
Ésta, estaba organizada por un lado en el que se establecían todos los meses del año y en el otro, la edad de la madre, -desde 15 a 40 años-. El uso es muy simple, sólo hay que mirar la edad y el mes en el que la madre concibió, en cuya intersección le corresponde un símbolo de mujer o de hombre. Así, por ejemplo, si una mujer de 31 años se queda embarazada en mayo tendrá una niña, pero si lo hace en junio, ya será niño. Esta tabla, no sólo permitía conocer previamente el sexo de los pequeños mayas, sino también, planificar el nacimiento de un niño o una niña dependiendo del mes de búsqueda de la madre.
No sabemos hasta qué punto los mayas confiaban en su calendario del embarazo, aunque con todo lo que conocemos hoy en día sobre fertilidad y concepción, podemos deducir que no hay ninguna ciencia exacta detrás de esta tabla, y que por lo tanto, su fiabilidad deja mucho que desear. Más allá de ser un pasatiempo entretenido, la probabilidad de acertar no deja de ser de un 50%.
Hoy sabemos que son los cromosomas del padre quienes determinan el sexo que tendrá el bebé, ya que, el óvulo siempre tiene cromosoma X (femenino), mientras que el espermatozoide puede llevar un cromosoma X, y por lo tanto el bebé será niña, o Y, del que resultará un varón. Básicamente que sea un espermatozoide con cromosoma X o Y el que alcance el óvulo es una cuestión de azar. Así que, puestos a hacer tablas para adivinar el sexo del bebé, debería ser el hombre el que debiera someterse a dicho test, ¿no os parece?.